viernes, 28 de agosto de 2009

Dragon Quest Swords: La reina enmascarada, la torre de los espejos y la espada que hace lo que le da la gana

La primera, y de momento única (aún queda para Dragon Quest X), incursión de la consola blanca en el universo Dragon Quest es un juego de acción on rails que cambia las habituales pistolas de este género por la espada y el escudo, sin olvidar los niveles y estadísticas de personaje propios de los juegos de rol. El juego parte de una gran idea que casi se queda por el camino de lo que planteaba por culpa de una detección de movimientos insuficiente. He empezado por lo peor, que en un título de estas características es un punto muy importante, pero quede claro que no considero a este Dragon Quest un mal juego. Divierte, y mucho.

También hay que avisar a los poco enterados, que esta entrega se aparta bastante del estilo de la saga troncal. Es un juego mucho más esquemático, lineal y más directo. El elemento de exploración es casi inexistente: se reduce a algunas bifurcaciones a lo largo del camino, pero como buen on rails sólo podremos desplazarnos hacia delante, matando a los bichos que se nos crucen. Eso sí, como en los juegos de rol por turnos, la acción se detiene y no podremos continuar hasta que cada batalla finalice. Sólo hay una ciudad, donde comprar y vender y desde donde accedes a las diferentes fases. En cada una de las 8 fases espera un enemigo y una cutscene, y tienes el aliciente de poder repetir las pantallas para subir experiencia o batir tus propios records. Con el mando mueves la espada, y con cierto botón activas el escudo que mueves por la pantalla según el punto donde se dirija el ataque de los monstruos. DQ: Swords, es un juego que puedes jugar con una sola mano, por mal que suene esto. A medida que avanzas, las estrategias a seguir son más variadas, y para minimizar tus daños recibidos debes alternar sabiamente el ataque con el bloqueo. Un sistema de juego muy divertido, que de momento sólo tiene sentido en la Wii.

Y aquí viene el punto flojo del juego. Acabarse el juego de manera normal no da muchos problemas. Cuestión de práctica y de echarse las 10 horas de juego que dura la aventura. Lo malo viene cuando se juntan sus deficiencias en el control y las posibilidades de exprimir el juego que se abren cuando te lo terminas. Es decir, que los nuevos desafios que aparecen como extra, nuevos jefes cada vez más jodidos y la necesidad de ganar orgullo consiguiendo la calificación "S" en todos los niveles se puede llegar a convertir en una tarea titánica. Sobre todo en lo de los jefes secretos. Y es que el juego tiene varios tipos de tajos que tú mismo puedes variar según el movimiento del mando: vertical, horizontal y diagonal en ambos sentidos, además del tajo frontal. Sobre la teoría, bien, pero en la práctica, conseguir siempre la dirección que quieres no es tan fácil. Suele fastidiar sobretodo en los momentos críticos en que necesitas hacer un tipo concreto de tajo para devolver los ataques o cargarte tres monstruos que se acercan hacia tí muy rápidos. Y en el momento que escribo esto, aún estoy en estos jefes secretos, mucho más rápidos, más fuertes, y por supuesto con muchos de estos ataques que necesitas devolver. Claro, que esto son partes del juego opcionales, que sólo los muy fanáticos querrán completar, ¿no? Discrepo: en un juego tan corto, el mayor aliciente es precisamente exprimir todas estás posibilidades que lo alargan más allá de las 10 horas. Lástima que la curva de dificultad se convierte de repente en un ángulo recto.

En el fondo es un juego que provoca sentimientos adversos, lo amas cuando te lo pasas bien y te enganchas a lo de subir niveles y comprar nuevo equipo, pero cada vez que un tajo horizontal se convierte en uno vertical, o peor, en un tajo frontal, ahí es cuando lo odias. Es el único juego en el que cuanto más tiempo llevas jugando, más dificil es dominarlo.

Y las agujetas en el brazo ya casi se me han pasado.

sábado, 22 de agosto de 2009

Reseñas Hoi-Poi

Mucho tiempo sin escribir nada, muchos juegos jugados. Como de todos modos nunca me he caracterizado por los análisis concienzudos, se abre una temporada de reseñas en cápsulas. Mientras las ganas duren, claro. Hoy: tres juegos diferentes entre sí y de distintas plataformas. Si en algo se parecen es en usar los mitos como complemento más o menos integrado en la trama. Sin más dilación, hey ho, let's go:

- Folklore (PS3):

Probablemente uno de los juegos más anunciados antes del lanzamiento de la consola. Folklore es una especie de Action RPG, pero sin ser realmente un RPG, ya que los componentes roleros se reducen a subir niveles y poco más. La mecánica del juego consiste en recorrer mazmorras destruyendo criaturas y reclutándolas al estilo Shin Megami Tensei. Los combates son bastante divertidos, pero la fórmula se acaba haciendo un poco repetitiva. Para alargar la vida del juego tenemos unas cuantas misiones alternativas y por supuesto, el hacerte con todas las criaturas y evolucionarlas, cosa que estira el juego, que no es muy largo, hasta las treinta horas.

Como transición entre los 6 mundos donde transcurre la acción, tenemos el desarrollo de la trama en la aldea irlandesa de Doolin. La ambientación es lo mejor, aunque en estas partes sólo tenemos que ir de un lugar a otro para que avance la historia. Un escenario así, en otro estilo más cercano a la aventura gráfica podría haber dado mucho más juego. Lástima que los japoneses no sepan hacer aventuras gráficas.

Quede claro que no es un juego imprescindible. Ni para los amantes del rol, ni para los de la acción estilo Devil May Cry, ya que se queda a medias entre los dos. Lo mejor, sin duda, la ambientación y los diseños de criaturas.


- Secret Files: Tunguska (PC): Fríete un huevo para salvar el planeta.

Los comentarios de este juego que he leído estos días por la web sobre esta aventura gráfica son bastante generosos, tal vez por pertenecer a un género bastante maltratado, por lo menos cuando salió. Casi todos remiten a las aventuras de Lucasarts, cuando más bien se parece a los juegos de la saga Broken Sword.

Tunguska, es una aventura gráfica más, de la que sólo destacaría sus bonitos gráficos. Muy pocos puzzles me han convencido, y eso en un juego de estas características lo es todo. En cada nueva localización es muy difícil saber qué es lo que se supone que quieres hacer y tienes que ponerte a combinar objetos con el fin de hacer lo que el juego quiere que hagas. Hasta en juegos más absurdos como la saga Monkey Island podemos ir pensando sobre lo que podemos hacer para conseguir los objetivos. En Tunguska hay un momento que tenemos que coger una señal de tráfico para freir un pescado en ella, dársela a un borracho para que le pida al barman que le haga compañia y podamos robarle la llave. Son puzzles que no encajan mucho con el desarrollo del juego. Al final uno acaba tirando de la opción ensayo-error probando todas las combinaciones de items con todos los puntos calientes de la pantalla.

Me ha dejado bastante frio. Una buena aventura gráfica es la que te hace pensar antes de actuar. Los puzzles de Secret Files: Tunguska se basan en hacerte combinar objetos de maneras absurdas y confiar en que los resultados acabarán haciendo avanzar la historia.


-Eternal Darkness (Gamecube): el juego que te gasta bromas.

Un survival horror de culto para la consola que tal vez mejor relación cantidad-calidad tuvo en este género (los muy pocos que salieron son todos bastante reseñables). Este juego tiene un cierto culto, y de hecho es un juego con buenas ideas y divertido de jugar, pero que a la larga acaba haciendose reiterativo. En parte por su estructura de episodios, ya que controlamos hasta doce personajes diferentes, la mayoría de los cuales forman parte de relatos que la protagonista lee antes de adentrarse ella misma en las tinieblas.

El juego está clarísimamente inspirado en las historias de Lovecraft. Tanto, que incluyeron el efecto de la pérdida de cordura, lo que se ha convertido en la característica más peculiar del juego. Además de una barra de salud y otra de magia, los personajes también cuentan con otra de cordura que va disminuyendo a medida que te encuentras con monstruos. Los efectos de esto son ilusiones varias, que van desde las muy efectivas (los sollozos y gritos o las manchas de sangre que aparecen donde no deberían) hasta las que no pasan de jugarretas al jugador, que al principio resultan bastante originales, y que acaban viéndose de lejos (mensajes de mando desconectado, reseteo de la consola, etc).

El juego, si bien es entretenido y digno de colocarse en el panteón de survivals, acaba haciéndose demasiado largo, y aunque tiene capítulos muy distintos entre sí, algunos de ellos lo alargan innecesariamente.

lunes, 2 de febrero de 2009

Shadow Hearts Covenant, el gran final

Japón, 2004
Azure Corp
PS2


Shadow Hearts Covenant, continuación del RPG con ambientación más atípica del catálogo de PS2, vuelve a traernos al mismo protagonista del juego anterior, unos meses más tarde del "final malo" del mismo. Quien lo haya jugado sabrá a que me refiero, el final negativo de aquel hace mucho más interesante la trama y sobretodo la psicología del protagonista principal, Yuri, que cual Samus Aran pierde al inicio los poderes de fusión de almas que recopiló en la aventura anterior. Él por lo menos tiene una excusa, ya que es victima de una maldición que poco a poco le va consumiendo y que amenaza con borrarle todos sus recuerdos.

Ambientada durante la Primera Guerra Mundial, Yuri va conociendo nuevos aliados y visitando lugares como Paris, Cannes, Petrogrado o la capital japonesa siguiendo la pista al grupo secreto Sapientes Gladio, y a hasta una sucesión de tres personajes que, igual que Albert Simon en el juego anterior, quieren invocar a un Dios para destruir el mundo. Uno de ellos es el mismísmo Rasputín, a quien recordaremos de juegos como Devil Summoner. La aventura vuelve a estar dividida en dos partes bien diferenciadas: Europa y Japón. Este escenario mitad realidad mitad ficción es una de las cosas que hace especial a Shadow Hearts. Además de luchar con demonios y montruos sacados del folklore, otros personajes reales como el ya citado Rasputín o Lawrence de Arabia hacen acto de presencia. Los toques siniestros del juego anterior se reducen bastante, pero siguen habiendo muchos escenarios lúgubres y un tono crepuscular constante. Las ciudades europeas de Shadow Hearts parecen sumidas en un eterno atardecer. El apartado gráfico supera mucho al anterior. Esta vez todo está recreado en 3D, pero unas 3D al servicio de unos parajes de gran belleza. Al contrario de lo que dije en el post sobre Shadow Hearts, con el salto a las tres dimensiones no se pierde nada de calidad estética.


La otra marca de la casa por excelencia, el Judgement Ring, vuelve a aparecer en las batallas: hay que acertar varios puntos "calientes" en la ruleta para arrear a los monstruos. Estos combates cuentan ahora con un sistema de combos que los hace muy divertidos. Acabar rápido las reyertas con los jefes finales depende de cómo encadenamos los ataques para que la cifra de daño aumente y aumente. Los combates de SHC son divertidos, cosa que no se puede decir de muchos juegos de rol. No sólo eso, sino que cada personaje tiene un estilo diferente, que podemos ir completando a lo largo de la aventura. Yuri vuelve a reunir almas en las que transformarse, haciéndole el personaje más completo.

El plantel de personajes es bien variado. Aparte de contar con Yuri, uno de los personajes, más carismáticos y complejos que se han visto en un videojuego. Verlo por segunda vez en una aventura hace que el jugador tenga mucha más base para entenderlo. Y el resto de personajes son diferentes entre sí y bien definidos: Karin, una soldado alemana que siente algo por el protagonista; Blanca, un perro que tal vez sea más inteligente que el resto de personajes; Gepetto, un anciano con su marioneta que sorprendentemente no es un viejo verde; Joachim, un vampiro wrestler; Anastasia, joven emperatriz rusa y monísima defensora de la justicia; Lucia, bailarina y adivina; y Kurando, espadachín japonés que también es capaz de fusionarse con demonios.

Blanca imitando a Solid Snake


Entre los personajes no jugables tenemos otra vez al hilarante Roger Bacon y sobretodo otros que no participan tanto, pero con una gran importancia: Sobretodo Alice y Albert Simon. Es bastante loable como consiguen dimensionar a ambos dándoles unas últimas pinceladas a su papel en la entrega anterior. Alice es especialmente importante por su historia con Yuri, pero Albert Simon... su aportación en SHC, redefiniendo su papel en el juego anterior, lo convierten en uno de los mejores antagonistas que he visto en un videojuego. Si Sephirot sigue ganando concursos de popularidad en la red debe ser porque a Albert Simon lo conocemos cuatro gatos. Sin olvidarnos de Kato, que también arrastra penas desde la aventura anterior y que es protagonista de un giro importante.

Uno de los puntos clave en un RPG, las misiones secundarias, encuentra en este juego su lugar perfecto. Son adictivas, son interesantes y amplian el universo de los personajes. Aquí hay sobretodo mazmorras nuevas y retos como el campeonato de perros o el manuscrito de la Llave de Salomón, que invitan a completarse.

La historia principal de Shadow Hearts con villano que quiere destruir el mundo no es tan original, pero sus tramas entre personajes son lo que hace empatizar al jugador con el personaje. Eso y un sentido del humor atípico y muy efectivo. Este es uno de los únicos juegos con los que me he reído de verdad en ciertas situaciones. Simpáticas como el contínuo abuso al que es sometido Joachim por parte de Anastasia. Un poco crueles, como las risas que se pega el grupo cuando Roger Bacon les echa en cara que le dejaran a su suerte cuando sufren el ataque de unos osos salvajes. Picantes, por los varios chistes sexuales implícitos que hay durante el juego. Y... extraños, como las connotaciones homosexuales de todo lo que rodea a la lucha libre o el no explicado castigo al que se someterá el perdedor del "Man Festival". No quiero ni imaginarme qué quiere decir eso de "recibir la hombría del ganador".

Shadow Hearts es uno de los RPG's más completos de todos los tiempos. Uno de mis tres preferidos de PS2 junto a Star Ocean III y Shin Megami Tensei: Lucifer's Call. Un juego imprescindible. Aquí termina la historia en 2 partes que se comenzó en el juego anterior. Claro, que aún queda una tercera con nuevos protagonistas, pero algo me dice que no volverá a ser lo mismo.

10/10

sábado, 31 de enero de 2009

Suikoden IV, Jugando con barquitos.

Japón, 2004
Sistema: PS2
Desarrolladora: Konami

En episodios anteriores... Suikoden III es uno de los RPGs mejor considerados de PS2. Cuando salió Suikoden IV muchos fans se tiraron de los pelos por varios motivos. Ya sé que no es una manera buena de comenzar un post. Tal vez debería mencionar que esta cuarta parte me enganchó más que la tercera y que en mi opinión la supera en el aspecto jugable. Se puede decir que, si Suikoden III reducía la jugabilidad en favor de la densidad argumental, Suikoden IV hace en cierta manera lo contrario.

Suikoden IV nos coloca como un joven grumete que justo acaba de graduarse como soldado en el reino de Razril. Las primeras 2 o 3 horas de juego se encargan de presentarnos a varios personajes principales y a dar comienzo al conflicto entre naciones ineludible en un juego de esta saga. El protagonista es desterrado por un incidente con la runa de turno, que por las circunstancias queda sellada en su mano, y es abandonado en el mar. El mar es el territorio principal del juego, con nuestro barco vamos viajando de isla en isla, reuniendo a los 108 estrellas marca de la casa. Como ya pasó con Zelda Wind Waker, darle al juego un fuerte componente de navegación asegura la decepción de un buen número de seguidores que quieren que todos los juegos sean iguales. A mí me parece un acierto lo de ir destapando partes del mar y descubriendo nuevas islas. Ni los controles del barco son malos ni los encuentros con enemigos son tan excesivos como se suele decir en contra del juego. Está todo perfectamente proporcionado con la extensión del area de mapa.

A pesar del componente de exploración, avanzar en el juego sigue siendo bastante lineal, pero con la sensación de ir progresando en la historia. Es tan simple como reclutar aliados y vencer a los "malos", sin los giros argumentales ni las sorpresas de la entrega anterior. Algo en lo que sí la supera es en los combates, que aunque básicamente son del estilo de los Final Fantasy clásicos es más dinámico y mucho menos limitado que en el los del Suikoden anterior. También hay que decir que no nos encontraremos en grandes dificultades y que los personajes suben de nivel con bastante rapidez. Los creadores de Suikoden III y IV, al contrario que los de juegos como Final Fantasy, no castigan al jugador con combates finales interminables, sino que basan la victoria del jugador en una buena estrategia más que en la paciencia para aguantar golpes, curarse y golpear al enemigo cientos de veces. También está el añadido de las batallas navales, un hundir la flota hecho videojuego bastante divertido, y los duelos uno contra uno de la entrega anterior, pero mejorados.

También he encontrado más efectiva que en Suikoden III la manera de alargar las horas de juego. Una vez tienes el barco que hace la función de cuartel general puedes reunir en él a los demás personajes del juego. Cada uno aporta algo a la empresa, aunque sean minijuegos. Muchos de ellos son seleccionables para combatir, lo que a la fuerza hace que en realidad muchos no aporten nada de interés. También hay otras cosas por completar. Mapas del tesoro, muebles para adornar el barco y otras chorradillas que pueden alargar la vida de un juego que pasado del tirón se hace bastante corto. 20 horas de línea argumental principal es algo que se hace un poco corto en un RPG.

Los personajes realmente carismáticos son pocos, y el protagonista es mudo. Algo acertado teniendo en cuenta el estilo del juego. De hecho en muchas ocasiones tenemos la oportunidad de elegir lo que queremos que haga el protagonista, afectando algo a los acontecimientos. De esta manera incluso podemos finalizar el juego dos veces durante su transcurso.

Tal vez sea poco interesante valorar un juego desde una postura defensiva, o comparándolo con otros juegos. Suikoden IV es un buen juego de rol, original en algunos aspectos y un poco flojo en otros. Los juegos de la saga Suikoden son como piezas de una crónica más grande, y cada uno parece que aporta ingredientes diferentes. Suikoden IV es uno de los pocos RPG's que se ambienta totalmente en territorio marítimo, y aunque no sea un juego redondo y tenga sus carencias, su singularidad hace que valga la pena. Desde luego, un juego que me ha tenido enganchado hasta el punto de acabármelo en 2 semanas tiene algo de mérito para mí. Y cuando digo acabándomelo me refiero a reclutar a los 108 personajes.

7/10

martes, 20 de enero de 2009

Werewolf The Last Warrior.

Japón, 1991
Sistema: NES
Desarrolladora: Takara / Data East

Recuerdo que me regalaron este juego en navidad hará ya unos 15 años. Lo primero que llamaba la atención es la carátula del juego. El lupino protagonista es presentado rompiendo la caja e incluso el mismísimo cartucho. ¿Se puede ser más "badass"? El juego no me sonaba de nada, lo que me hacía sospechar que me podía encontrar ante un pequeño bodrio (no, con esas edades no se piensa así, pero si no había visto este juego en la Hobby Consolas, es que era un juego de segunda. La popularidad) El juego me impactó en su día, y lo volví a jugar el año pasado, la prueba de fuego a la nostalgia. Tal vez no sea uno de los juegos imprescincibles de NES, pero lo tiene todo para ser un juego de culto.


Pasemos rápido el argumento. Eres la única persona que puede plantar cara al malvado doctor Faryan y sus compinches mutantes. Y eres un hombre lobo. Nada más comenzar te encuentras con un raro personajillo que debe ser tu mentor, y que en cada nivel te explica un poco sobre la zona. Luego tienes que vencer a un enemigo final, justo en el comienzo del juego, algo no muy frecuente de ver. No es muy complicado, pese a encontrarte en tu forma humana, y una vez lo vences consigues el item que te transforma en licántropo, precedido por una espectacular secuencia. Aquí comienza el juego de verdad, un arcade de 5 fases con toques de plataformas y con sus final bosses y minibosses.

Las habilidades del protagonista son bastante pobres en su forma humana, pero cada vez que encuentras el icono con una "W" te transformas en lobo, aumentando tu capacidad de salto, tu fuerza, e incluso puedes trepar y engancharte al techo gracias a tus extremidades en forma de cuchillas (un momento, ¿alguien dijo Lobezno?). Esto parece un chollo, pero hay que decir que los controles cuando se trata de engancharte no responden todo lo bien que deberían. Saltar e intentar agarrarte al techo justo encima de un precipicio puede ser muy frustrante. Eso unido a las fases donde el agua se convierte en peligro mortal, uno de los peores obstáculos del juego. Durante el juego consigues items golpeando esquinas y objetos (como los carteles donde dice "no golpear"-ejem), uno de los items son las burbujas, que al conseguir 5 te transforman en un lobo mucho más fuerte, y con mucha más capacidad de salto.

Otro de los puntos fuertes del juego son la calidad de los gráficos de escenarios (bosques, bases, cavernas...) y sus enemigos finales. Primero una especie de hombre compuesto por un líquido verde, luego un personaje que parece el Juggernaut de los X-men. Y en la tercera fase, el hombre de fuego, un malo final que me tuvo atascado durante mucho tiempo, aún no lo he quitado de mi lista negra. Después de vencer a un monstruo del pantano que se transforma en bola toca luchar contra el malvado doctor Faryan, en la última fase. El muy pérfido se bebe una poción que le transforma en lobo como el protagonista. Y haré aquí un spoiler del final: Werewolf salva el mundo y blande la bandera de los Estados Unidos. Oh Yeah!

Me queda hablar de la banda sonora, pegadiza y a la altura de los mejores temas de megaman. Tanto la versión humana como la versión animal del protagonista tienen su propio leit motiv. En el video que pongo podréis escucharlos y ver los primeros minutos de juego.



Como ya he dicho, Werewolf merece ser un juego de culto,por su planteamiento singular, su dificultad, o simplemente por esos momentos que se quedan grabados como la imagen del peludo héroe trepando por un edificio entre pantallas. Me arrepiento de vender en su día mis juegos de NES para comprarme una Super Nintendo.

sábado, 17 de enero de 2009

Contra III: The Aliens Wars.

a.k.a Contra Spirits
Super Probotector: Alien Rebels

Japón, 1992
Sistema: Super NES
Desarrolladora: Konami




Contra III, el siguiente paso en la saga con salto de generación incluído, es uno de los juegos más propesos a aparecer en las listas de los mejores de Super Nes. Konami estaba en estado de gracia y entre 1990 y 1992 lanzó en esta consola juegos excelentes del calibre de Super Castlevania IV, Gradius III, Prince of Persia, Parodius, Gambare Goemon o este Contra III, que dependiendo de la zona podía llamarse Contra Spirits (Japón), Contra III: The Alien Wars o Super Probotector (Europa), en el que los protagonistas son sustituídos por robots para rebajar la violencia. Este es el primer juego de la saga que apareció en consola y no en arcade (si no contamos Contra Force), y es un buen ejemplo de como se hacían los buenos juegos en 16 bits.

En 2636, dos años después de Super C, Bill Rizer y Lance Bean vuelven a enfrentarse a los aliens. A no ser que juegues a la versión americana, donde los protagonistas son renombrados Jimbo y Sully, descendientes de los héroes del Contra original. A no ser que juegues a Super Probotector, donde son... dos robots. El juego sigue las características de los anteriores Contras: dos jugadores simultáneos y gran variedad de armas. Esta vez puedes alternar entre dos de ellas y usar unos explosivos que dañan a todo lo que ronde la pantalla en ese momento. Esta vez todas las armas tienen su utilidad y se hará más difícil elegir cuál usar en cada situación. La "spread gun" vé arrebatado su trono por los misiles, ya sigan o no a los enemigos, o el laser mejorado.


Muchos al recordar la saga hablan de su dificultad, comparando con la facilidad de los juegos actuales. Este es un juego difícil, pero adecuado a su formato. Como ya dijimos en anteriores entradas sobre la saga, a medida que juegas aprendes a superar los obstáculos a fuerza de repetir una misma fase una y otra vez. Con unas habilidades medias cada fase puede llevar de media hora a una hora en llegar a dominarlas. Hablo de la experiencia propia, claro. Son seis niveles cargados de enemigos y con varios bosses y minibosses que jugados del tirón no deben llegar a la media hora. (hoy las cosas se hacen de otra manera, y si ya los juegos son mas largos no podemos esperar tener que repetir las mismas fases una y otra vez). En las seis fases que componen el juego hay gran variedad de situaciones que paso a enumerar:

-Fase 1: Nos abrimos paso por las caóticas calles de la ciudad, disparando a soldados enemigos y perros mutantes. En una ocasión subes en un tanque hasta que te lo destruyen, y mas tarde un avión enemigo provoca un incendio que hace las cosas un poco más difíciles, teniendo que esquivar bolas de fuego y colgarse de barras para avanzar. Como minibosses tenemos unos muros armados como los de la primera fase del Contra de NES y un tanque, bastante sencillos de abatir, y como enemigo final la icónica tortuga alien, enorme para la época y muy reconocible para los que veíamos el "Videoxoc".


-Fase 2: La fase donde tenía que ponerse todo el Modo 7 en el asador. Bajo una vista de pájaro los protagonistas tienen que eliminar varios centinelas, sin un orden en concreto, pudiendo girar la cámara con los botones L y R. Al final la pantalla cambia y tienes que eliminar un robot arácnido saltarín que puede llegar a quitarte un par de vidas si no te apartas cuando cae.

-Fase 3: Recorres varias azoteas, quemas a unos cuantos mosquitos gigantes con el lanzagranadas, te agarras a unas aspas giratorias, trepas y llegas a una base enemiga. Por el camino hay varios minijefes, como una especie de robot con un aspa giratoria que más tarde te persigue mientras trepas, una nave alien que no para de lanzarte soldados y dos aliens homínidos que se encierran contigo en una habitación con paredes y techo trepables. Aún cuando te los cargas queda el jefe final, un alien gigante con cara de calavera que te lanza bombas y rayos que te hacen esquivarlos en el sentido de las agujas del reloj.

-Fase 4: Te agencias una moto con ruedas y disparas a varios enemigos con motos voladoras y a un tanque que te entretiene un rato. Más tarde pasas por debajo de una enorme nave con cañones que tienes que esquivar hasta que se larga y te deja enfrentado con un robot con patas largas. Todo ello mientras vas en moto. Luego un helicóptero amigo aparece y deja que te agarres a él, para luchar con otro minijefe, un robot que no para de balancearse e intentar marearte. Una vez vencido, la nave enorme de antes se revela como enemigo final de altos vuelos.

-Fase 5: de nuevo la misma mecánica que en la fase 2, pero en un desierto. Las arenas movedizas te obstaculizan y a veces te arrastran hacia los abismos. Una vez destruyes a los centinelas, una planta gigante con un ojo en medio, el enemigo más difícil del juego, te pone las cosas complicadas cuando convierte sus alrededores en un tiovivo.

-Fase 6: Y por fin, el cúbil de los alienígenas. Comienza como unas extrañas cavernas para acabar pareciendo el interior de un ser vivo. Muy similar a la última fase del primer Contra, al poco de comenzar luchas contra la cabeza de Alien que escupe monstruos en forma de gamba. Más tarde el mismo corazón gigante del primer Contra. Luego el jefe final de Super Contra aparece, y más tarde una criatura con alas que te pone contra la pared. 4 minibosses en la fase. El enemigo final aparece por la parte superior, con tres cabezas y una segunda transformación en la que puede variar su ataque. Por si no fuera suficiente, cuando todo parece que ha acabado y comienzas a escapar vuelve a transformarse y te ataca mientras vas colgado del helicóptero. Una locura. Pero si sobrevives puedes respirar tranquilo.

Como diempre, en Youtube tenéis el walkthrough completo:


En resumen, tal vez Contra III, sea el mejor de la saga, uno de los mejores de Super Nes, un juego imperecedero que nunca perderá su adicción y calidad.

10/10

lunes, 12 de enero de 2009

Silent Hill: Origins. Removiendo el pasado.

USA, 2007/2008
Sistema: PSP / PS2 (versión comentada)
Desarrolladora: Climax Studios

La precuela. Táctica habitual en el cine, no exenta de riesgos. A veces es mejor no tocar lo que basta con imaginar. ¿De verdad queríamos ver en imágenes cómo cayeron los Jedis? ¿Verdad que ver lo que pasó en la base de los noruegos fastidiaría el suspense de La Cosa de John Carpenter? ¿No es decepcionante la juventud de Hannibal Lecter? Estos ejemplos pertenecen al mundo del cine, pero en los videojuegos también tenemos otros ejemplos: Resident Evil Zero (Próximamente lo comento) y Silent Hill: Origins.

Recordemos por unos momentos el primer Silent Hill (Aviso, puede haber spoilers para quien no lo haya jugado aún). Harry Mason rescataba a su hija Cheryl de la ciudad neblinosa, descubriendo la naturaleza de la niña, a quien recogió en la carretera, cerca de la ciudad, hace tiempo. Así, descubrimos la relación de su hija con Alessa, quien fue sacrificada hace tiempo, pero se salió con la suya gracias a un astuto plan. SHO tiene lugar antes de que Harry y su esposa recojan a la niña, y nos metemos en la piel de un camionero que, por accidente, ayuda a Alessa a burlar a la secta pagana de Silent Hill. Los riesgos de una historia así son dos. Uno, romper el suspense del juego original. Tanto este como Resident Evil 0, pese a la cronología, son para ser jugados después, y no antes. Problema resuelto. El segundo problema sería que la historia no aportara nada ni estuviera a la altura.

Algo en lo que destaca este juego por encima de sus demás características es la puesta en escena. Los primeros 10 minutos son dignos de una buena película, pero a la vez son jugables. Desde que el protagonista se baja de su camión y lo que pasa dentro de la casa en llamas es genial: la música, el movimiento de la cámara... luego el juego también tiene sus momentos terroríficos o incluso dramáticos, pero sin llegar a la altura de Silent Hill 1 y 2. El protagonista también tiene su pasado turbio, jugando con ese complemento psicológico que tan bien funcionó en SH2. También hay un equivalente al famoso Crimson Head, pero no tan molón. Ah, y decir que el juego es original de PSP, con lo que su versión de PS2 se queda un poco atrás de las demás gráficamente. ¿Pero importa? No.


La gran introducción

El juego es el primero de la saga desarrollado por un equipo norteamericano, aún así conservando el estilo de los anteriores y la banda sonora del también productor Akira Yamaoka. El resultado es un juego continuísta pero con ciertos cambios. Uno de ellos es el sistema de combate, un poco en la línea de Silent Hill 4, pero más trabajado. Podemos coger una gran variedad de objetos, desde cañerías hasta archivadoras, usarlos como arma para golpear a los enemigos o incluso arrojárselos. Puede parecer que esto aumente la acción, enemiga acérrima del fan del survival horror más purista, pero no. Las armas se rompen con facilidad, (aunque podemos llevar cantidades absurdas de ellas) y francamente, defenderse de un monstruo a golpes de máquina de escribir es más propio de una persona normal que de un marine sacado de Gears of War.

El otro punto que cambia un poco es la manera de cambiar entre "misty world" y "outher world". De hecho esto es algo que en cada juego parece tener sus propias reglas y significado, pero en este episodio presenta el ejemplo más jugable. El protagonista puede cambiar entre ambos a voluntad a través de los espejos. Esto será necesario para resolver algunos puzzles y para avanzar por el juego, ya que a veces el camino bloquedado sólo podrá superarse cambiando de dimensión. Esto tal vez aumente la jugabilidad, pero también reduce el terror. En anteriores entregas el otro mundo era un sitio siniestro en el que el jugador se veía envuelto sin poder evitarlo. En este juego siempre se puede salir y entrar a voluntad. Además, el tipo de enemigos que encontramos en ambos mundos no varía. ¿No hubiera sido más terrorífico hacer la dimensión oscura más peligrosa, obligando al jugador a temer usarla, pero obligado a hacerlo si quiere avanzar en la aventura? Hubiera sido mejor incluir muy pocos enemigos, o incluso ninguno, en el mundo exterior. Pero claro, un juego de estas características sin enemigos en la mitad de un juego no parece algo que se atrevan a hacer fuera de Japón. Y otra cosa, ¿no sería más "lógico" que ambas dimensiones fueran simétricamente opuestas?



Los bichos y escenarios siguen en la línea de los anteriores, repitiendo como siempre las enfermeras y el escenario del hospital. Los enemigos originales tienen diseños bastante peculiares, como las marionetas que cuelgan del techo en el edificio del teatro, o los enemigos gigantes que encontramos en los exteriores. También pueden agarrarte, obligándote a machacar un poco el mando para liberarte.

El juego dura aproximadamente lo mismo que los demás episodios. También tiene varios finales y una serie de logros muy locos, parecidos a los del Resident Evil Zero. Para obsesos. En resumen, Silent Hill: Origins es un buen cierre de la saga en PS2, y eso que fue concebido inicialmente para PSP. Queda ver lo que ha hecho el mismo equipo con Silent Hill 5 en PS3. ¿Seguirá proporcionando ese terror tan característico sin estancarse en lo mismo de siempre? La respuesta espero poder verla pronto por mí mismo.

6/10